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El instructor del gimnasio tocó ligeramente la puerta de Lia Tovar, quien acababa de perder a su esposo unos meses atrás. Después de una breve espera, ella abrió la puerta y lo saludó cordialmente. “Hola, coach”, dijo con una sonrisa triste pero agradecida por la visita inesperada. El instructor, preocupado por su ausencia en el gimnasio, había decidido visitarla para expresarle sus condolencias y animarla a retomar su vida sexual. Sabía que Lia había estado pasando por un momento difícil desde la muerte de su esposo y quería apoyarla en todo lo que pudiera.
Actrices:
Lia Tovar








